Julio 2010: Réplicas ocurren en zonas menos afectadas por el terremoto
Arauco, Gran Concepción y Hualqui - San Rosendo son sitios donde más se repiten. Sismólogo Klaus Bataille aclaró que los acomodos son normales en áreas menos impactadas por la ruptura que se produjo el 27 de febrero. Además, explicó la importancia de la profundidad del hipocentro, es decir, del lugar exacto donde comienza la ruptura de un terremoto.
Para desgracia de los habitantes de Chile, la sismología debe ser una de las ciencias de la naturaleza que más en pañales se encuentra y que mucho debe aprender aún para pronosticar la ocurrencia de sismos. Posiblemente por tratarse de la investigación de lo que sucede debajo de la superficie terrestre y porque los terremotos importantes ocurren cada muchos años, lo que hace más complejo sintetizar lo que se conoce.
Por eso cuando se le consulta al sismólogo Klauss Bataille, de la Universidad de Concepción, acerca de las razones de por qué las réplicas del terremoto del 27 de febrero se producen en ciertas zonas específicas, su primera respuesta es “nadie sabe por qué”. Pero tras tan tajante expresión, luego aclara que existen hipótesis, pues ninguna de las propuestas y teorías ha podido ser validada y comprobada a niveles de consenso total.
Lo cierto es que una vez ocurrido el sismo de la Provincia de Cauquenes, de 8,8 grados Richter, se han producido cientos de temblores, llamadas réplicas, porque son los “acomodos” de las placas de Nazca y Sudamericana luego de la fractura provocada por el terremoto, fractura que tuvo una dimensión aproximada de 500 kilómetros, desde Valparaíso hasta Tirúa.
Al ubicar en un mapa los puntos de los epicentros de muchas de estas réplicas, se aprecia que, aunque existe una dispersión bastante homogénea, algunos se pueden agrupar en ciertas zonas donde se generan. ¿Por qué ocurren ahí? es lo que aún se desconoce, pero Bataille explica que tras el quiebre y movimiento de subducción del sismo mayor, de la placa de Nazca bajo la Sudamericana, se producen roces, reacomodos y movimientos de las zonas que no se desplazaron ese día, pero que necesitan moverse en la misma dirección para llegar a un punto de cierto equilibrio. Para Bataille, estas zonas que tuvieron menor movimiento son las que ahora se desplazan a modo de réplicas con diversas intensidades, de temblores sólo perceptibles por instrumentos hipersensibles hasta otros como el de 6,9º producido el mismo 27 de febrero o la del miércoles recién pasado de 6,6º Richter.
Es decir, las zonas que aglutinan las réplicas en la Región del Bío Bío y las otras regiones de más al norte, serían las que menos afectadas se vieron por la ruptura mayor del terremoto (ver infografía).
Existe otra teoría, referida a subplacas que constituirían la Placa de Nazca, las que también tendrían desplazamientos de acomodo tras el sismo de febrero, especialmente en las zonas en que estas convergen. Generalmente estas están más o menos relacionadas con las zonas de ruptura de los terremotos, aunque éstos generalmente comprenden varias subplacas.
Por lo tanto, la zona de Arauco y su mar adyacente, la región entre Coronel y Cobquecura y una tercera área más pequeña, entre Hualqui y San Rosendo, serían zonas que no fueron muy afectadas por la primera ruptura y están en proceso de reacomodo.
“Todo esto sucede así porque los movimientos de las placas no son homogéneos, todo lo contrario”, explicó el sismólogo. Con ello, además, plantea que las réplicas no siempre se producen en el mismo lugar en todos los terremotos, sino más bien dependen de dónde afectó el último gran sismo. Aunque tampoco descarta la posibilidad de que la subplacas tengan algo de relación con los movimientos. Todo ello basado en que “nadie sabe por qué”. Y para eso siguen investigando.
Otro de los supuestos referidos a los sectores que se rompen al momento de los grandes terremotos, es la extensión que estos ocupan en la línea de la costa de Chile. Pero además del largo de la ruptura, como los aproximados 500 kilómetros del de Cauquenes, también se produce en cierto ancho de algunas decenas de kilómetros, que varía también según cada terremoto.
La zona de ruptura del último terremoto fue tan grande que comprendería las zonas (nombradas de sur a norte) que se quebraron en los terremotos de 1835, 1928, 1985, 1906 y 1971, todas ubicadas entonces dentro de los 500 km. ya especificados. Sin embargo, el terremoto 9,5º de Valdivia alcanzó una ruptura aproximada desde Tirúa hasta Coihayque, o sea unos 800 kilómetros de distancia.
Ahora, las réplicas no son los únicos acomodos de las placas terrestres, ya que en zonas más profundas, cálidas y menos sólidas existen movimientos suaves, como deslizamientos y no rupturas. Estas se producen bajo los 60 kilómetros de profundidad en Chile, razón por la cual difícilmente un sismo en el país tiene un hipocentro mayor a esa profundidad.
Por esta razón, los rompimientos más bruscos se producen entre los 20 y los 50 kilómetros bajo tierra, ya que es la zona que por constitución rocosa, menor temperatura y sitio de contacto entre las dos placas, es la que acumula y luego libera más energía. De hecho, los sismos desde los 30 kilómetros hacia arriba rara vez alcanzan los 8º Richter, debido a que esta área tiene una constitución más flexible, hay menos presión y es menos rocosa. Y bajo los 50 km. esta es más cálida y dúctil. El sismo del miércoles fue a 28 kilómetros de profundidad.
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