Mayo 2010: Lo urgente es vigilar y conocer efectos de un futuro tsunami

Primeras conclusiones de universidades De Concepción y Católica.

Ambas casas de estudio crearon grupos de trabajo formado por científicos que realizaron labores en terreno para aportar con propuestas a corto, mediano y largo plazo. Lo prioritario es un Sistema de Vigilancia Instrumental, cuya primera etapa debiera estar lista en dos meses, en lo posible.

Implementar en uno o dos meses un sistema primario de recogida, sistematización y entrega de información sísmica, geodésica e hidrometeorológica para vigilar los riesgos naturales en la Región del Bío Bío, es la propuesta más urgente de realizar, según el grupo de trabajo de la Universidad de Concepción “Riesgo, desastres naturales y sistemas de alerta temprana”.

Así se desprende de la actividad que viene efectuando esta agrupación de académicos de esta casa de estudios, coordinada por el geólogo Klaus Bataille.

De esta manera, la UdeC, como también profesionales de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, están entregando las primeras conclusiones del arduo trabajo científico en terreno.

En el caso de la casa de estudios católica, un grupo de académicos está desarrollando un trabajo referido específicamente al maremoto producido el 27 de febrero, a sus efectos y a la posibilidad de obtener cartas de inundabilidad basadas en las cotas hasta las que llegó el mar en esta ocasión, en la carta ya existente del Sistema Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada y en modelos numéricos y físicos a escala.

El profesor Bataille explicó que el grupo de trabajo de la Universidad de Concepción ha definido tareas a corto, mediano y largo plazo. Una de ellas es la necesidad de tener un sistema de vigilancia instrumental de fenómenos naturales, en el que se inserta la propuesta de creación en dos meses del sistema de información; constituir un sistema de alerta temprana automático; obtener estudios para incrementar la comprensión de los fenómenos naturales y sus peligros en la Región; y difundir la información para educar a la comunidad.

Además de la prioridad informativa y operativa sísmica, geodésica e hidrometeorológica, se sugiere incrementar la actual red de estaciones sísmicas de la Universidad de Chile con instrumentos disponibles en la UdeC. Ello permitirá localizar cualquier evento al poco tiempo de ocurrido. Esto debiera ir acompañado de los datos que ya están entregando equipos GPS y estaciones sísmicas instaladas durante marzo para medir las réplicas del terremoto del 27 de febrero. Ellos pronto podrían transmitir datos en tiempo real. Todo para generar este sistema de vigilancia para sismos, volcanes y tsunamis.

El grupo de trabajo también ha sugerido prioridades para mediano y largo plazo, las que se concentran en la creación de un Centro u Observatorio de Riesgos Naturales, que incluya la operación de este Centro de Vigilancia inicial para generar respuestas rápidas.

Además, incluye un área de estudios e investigación de estos fenómenos naturales.

En esta segunda etapa, el Sistema de Vigilancia incluirá más instrumentos de medición, mejorar la comunicación y seguridad de los sitios transmisores de información, procesar datos, analizar y almacenar la información. Además, se propone coordinar estos esfuerzos con el Servicio Simológico Nacional, el Sernageomin, el SHOA, la Dirección de Aguas y la Dirección Meteorológica, entre otras.

Finalmente, el trabajo de la Universidad de Concepción pretende aunar esfuerzos con otras instituciones regionales y nacionales y formular así un proyecto integrado.

En el caso del equipo de estudio de la Universidad Católica, en el que participa el profesor Rafael Aránguiz, se logró comprobar en terreno que el lugar en que el agua del tsunami alcanzó una cota de inundación más alta fue en Tirúa, con 20 metros, cerca de la desembocadura del Río Tirúa; mientras que en Llico llegó a los 18 metros. Otros sectores identificados fueron Dichato (de 5,5 a 7,5 metros), Penco y Tumbes (6 metros).

Además, se comprobó que los lugares más afectados fueron las bahías orientadas hacia el Nor-NorOeste, “lo que ratifica que la dirección principal del tsunami fue de Norte a Sur, razón por la que no hubo efectos importantes en San Vicente o la Bahía de Coronel”, expuso Aránguiz.

Este grupo de estudio propone implementar un modelo numérico para comprender mejor el origen y propagación del tsunami, el que se puede calibrar con las mediciones ya realizadas en la costa. Y este modelo luego se puede relacionar con un modelo físico a escala.

Con esta información, se pueden desarrollar modelos para estudiar distintos escenarios de un próximo maremoto, es decir, con olas que provengan de diferentes direcciones y, con ello, obtener supuestos de cómo afectarán las olas en cada caso.

La UCSC también hará propuestas de reconstrucción en las zonas afectadas, como por ejemplo, sugiriendo el traslado de poblados, sistemas especiales de construcción, por ejemplo, con pilotes; confeccionar barreras naturales, etcétera; pero en definitiva, reconstruir basados en la realidad chilena, según sugirió el profesor japonés Shibayama, quien laboró junto a este equipo local.

Chome 2018


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