Febrero 2010: El qué hacer en caso de tsunami: una ola de avances y retrocesos (escrito dos semanas antes del terremoto)

Los mapas de inundación como factores clave en la información para la comunidad y las empresas

Tras cinco años del pánico colectivo por la falsa alarma de maremoto, la educación a escolares parece ser el punto alto, mientras que una de las deudas es la escasa regulación para instalar empresas y proyectos inmobiliarios en zonas de inundación.

Vivir en un barrio o en un sector urbano que, en caso de inundación por tsunami, posiblemente se llene de agua en menos de media hora después de un terremoto, es una información que puede causar cierto temor en sus habitantes. Sin embargo, y a pesar de ello, la política de la Oficina Regional de Emergencias, Oremi, es que los existentes Mapas de Inundabilidad por Tsunami sean conocidos por todos.

Y como la idea no es generar temor, sino la seguridad de que en caso de emergencia todos tomen resguardos suficientes para evitar muertes o heridos, es que su uso es eminentemente educativo. Los jóvenes y vecinos de las ciudades costeras y que tengan puertos están recibiendo capacitaciones, charlas y una variada gama de iniciativas informativas para que se sepa qué hacer en caso de tsunami.

Sin embargo hay rezagados. Las empresas y las inmobiliarias no tienen información ni restricciones legales para realizar las construcciones de sus giros económicos, por lo que la instalación de edificios, casas, fábricas, bodegas y cualquier otro tipo de construcción empresarial no tiene considerados estos mapas de inundabilidad. ¿Por qué?

“No tenemos coordinaciones ni información acerca de dónde construir respecto a los tsunamis, porque en los planos reguladores no aparecen las zonas de inundación. Y las ciudades se construyen sobre la base de los planos reguladores que señalan los sitios de riesgos, pero no están estos mapas de inundabilidad”. Así lo explica el presidente del Comité de Arquitectura de la Cámara Chilena de la Construcción de Concepción, Manuel Durán.

El experto de la Cámara aclara que conoce estos mapas de inundabilidad, “con simulación de zonas de riesgo, pero no son cuerpos legales que haya que acatar al momento de construir”. Opina que es una información relevante, pero que esta basada en supuestos de ocurrencia para 50 ó 100 años más. Cree que son mapas fundamentales para educar a la gente acerca de los lugares de escape, para coordinar a las instituciones relacionadas con las emergencias, pero no se ha trabajado directamente con las empresas inmobiliarias.

El profesional destaca que no existen instrumentos legales que consideren todos los riesgos naturales, además de que, señala, no se podría restringir completamente la construcción en ciudades que ya está instaladas donde posiblemente llegue el agua tras un terremoto que produzca olas de gran tamaño. Y así ocurre en Talcahuano, San Vicente y Penco, por ejemplo, donde varias manzanas y cuadras serían inundadas en caso de tsunami. Información que está publicada en la página web del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada, www.shoa.cl. “Talcahuano está a sólo uno o dos metros sobre el nivel del mar”, añade Durán.

Es decir, en palabras del director regional de la Onemi, Jorge Henríquez, “hoy no se puede obligar a una empresa a construir o no en determinado lugar, pero sí se le puede pedir un plan de contingencia en caso de que ocurra este tipo de emergencia”. Por ello, aclaró, se han realizado intentos de coordinación e información con algunas firmas.

De ser así, una empresa constructora que venda departamentos de un edificio debiera tener consideradas vías de evacuación, la construcción de sus dos primeros pisos sólo con estacionamientos, con ciertas barreras naturales o artificiales y educación para sus propietarios, entre otras posibilidades.

Henríquez destaca que la importancia de estas planificaciones es que dan conciencia a la gente acerca de dónde están ubicadas las construcciones donde viven o trabajan y que a partir de esa información se actúa, dependiendo de su ubicación respecto a las posibles inundaciones.

Penco es una de las comunas más avanzadas en lo que a información a la comunidad se refiere, con planes de evacuación en algunos colegios, capacitaciones e información en determinados sitios de la ciudad acerca de las vías de evacuación.

El director comunal de Protección Civil y Emergencias de Penco, Juan Zúñiga, contó que durante este año esperan sumar a las empresas e inmobiliarias en este esfuerzo, partiendo con el Puerto de Lirquén. “Creo que sí debiera estar esa información de las inundaciones en los planos reguladores”, señaló Zúñiga.

En tanto, desde la Oremi “estamos desarrollando un proyecto financiado por la Unesco en el que participan Colombia, Ecuador, Perú y Chile, y que en el caso de la Región del Bío Bío considera a Coronel, Penco y Tomé, en este momento, y al cual se espera involucrar a otras comunas”, informó Jorge Henríquez. El programa tiene un financiamiento aproximado de 50 millones de pesos. Busca educar a sus comunidades acerca de los sitios de inundación, de las medidas de protección y de evacuación, entre otras medidas.

El programa se desarrolla fundamentalmente dentro del Plan Integral de Seguridad Escolar, con aplicación en los establecimientos educacionales de estas y otras comunas. “Uno de los hitos fundamentales de este proyecto será la simulación de evacuación por tsunami que realizaremos posiblemente en septiembre, aunque se analiza si será con varias comunas a la vez o de a una”, explica el director de la Oremi.

Un aspecto importante que la gente debe conocer, explica Henríquez, es que quienes habiten, trabajen o estudien a 25 metros sobre el nivel del mar no tendrán ningún problema. De lo contrario, hay que solicitar información.

Consultado si la Región está mejor preparada que cuando ocurrió el pánico colectivo debido a un supuesto tsunami que azotaría las costas de la Región, Henríquez aseguró que sí. “Hay más información y conciencia en la comunidad acerca de lo que es y qué se debe hacer en caso de maremoto. Llevamos casi cinco años trabajando en esta educación con juntas de vecinos y colegios de 27 comunas, incluso realizando simulacros, y este 2010 esperamos sumar unas siete más y continuar con trabajos de seguimiento en todas las anteriores”, destacó. Reconoce que aún falta mucho, especialmente con la realización de un simulacro que involucre a varias comunas y a la comunidad en general.



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