Marzo 2010: Las dudas que rondan las conversaciones sobre el sismo

Científicos responden sobre tsunami, ondas, suelos y temido próximo terremoto

Sismólogos de la Universidad de Concepción Klaus Bataille y Adriano Cecioni y el oceanógrafo físico de la misma casa Samuel Hormazábal analizan la importancia de la topografía superficial y submarina en la propagación de las ondas sísmicas y los maremotos, como también explican cómo se produjo el traslado de Concepción de 3 metros al Oeste.

¿Por qué las olas del tusnami afectaron a algunas ciudades y pueblos y a otros no?, ¿por qué el terremoto genera ruido antes del movimiento y por qué la tierra se movió en forma vertical y horizontal? y ¿qué probabilidad científica existe de que se produzca un nuevo terremoto de fuerte magnitud en nuestra zona?

Quizás éstas son algunas de las preguntas que rondan en las continuas conversaciones familiares, de amigos o en el trabajo respecto al reciente sismo de 8,8 grados que sacudió la tierra y la vida de miles de chilenos. Y, a modo de contribución al diálogo y como intento de romper ciertos mitos y rumores que a veces encienden la ya inquieta vida de la Región, es que tres connotados científicos de la Universidad de Concepción decidieron participar en estas conversaciones que por estos días protagonizan el diálogo local.

Los sismólogos Adriano Cecioni y Klaus Bataille aportaron a responder las consultas referidas a los efectos del sismo y la probabilidad de un nuevo terremoto, mientras el oceanógrafo físico Samuel Hormazábal explicó cómo se propagan las ondas y olas de un tsunami, para aclarar sus efectos.

Porque mientras algunos hablan de una gran ola dos horas después del terremoto del 27 de febrero, otros testigos señalan que hubo uno pequeño media hora después del sismo, pero dos y hasta cuatro olas durante unas seis horas posteriores al inolvidable “3.34 AM”.

Hormazábal primero explica que cada tsunami es distinto a cualquier otro porque su propagación depende de la magnitud del sismo, el lugar del epicentro, la topografía submarina y las mareas, entre otros factores fundamentales. Y sería en gran parte la conformación del suelo bajo el mar el que explicaría que las olas llegaron con mucha fuerza a Dichato y que en Cobquecura no se percibió ninguna marejada importante. En este caso específico, como ejemplo de la explicación del oceanógrafo, es que frente a Cobquecura el mar es profundo y la costa recta frente al mar, mientras que frente a Dichato la pequeña bahía es poco profunda y la formación circular de la misma ensenada permite que una onda se propague varias veces dentro de ella. La profundidad, las rocas y cañones reducen el impacto de una ola.

“Lo que sucedió en las bahías es que se produjo un tren de olas, es decir, la formación de varias producto del terremoto y del deslizamiento de sedimento submarino -que es lo que habría producido la ola mayor-, pero también debe haber ocurrido una resonancia de las olas en las bahías, porque por ejemplo se vio contenedores en el agua que iban y regresaban como comprobación de ese efecto”, explicó Hormazábal. Tampoco descarta que las réplicas inmediatas, de hasta 6,9 grados a las 5:01 de aquel sábado, podría haber provocado nuevos deslizamientos submarinos y nuevas olas, ya que el suelo quedó inestable.

Añade que estas diferencias y particularidades de un terremoto y sus maremotos es lo que hace urgente que el gobierno decida confeccionar un plan de alerta que incluya decenas de simulaciones en los que se pueda prever con mayor precisión dónde y cómo se verán afectados determinados sitios, dependiendo también de las características del suelo submarino, además de la magnitud, epicentro, dirección de la ola y topografía de la costa, entre otras variables. “Si no, las alertas son inoperantes, pues hacemos que todos arranquen, cuando se podría saber con mayor exactitud dónde impactarán las olas y con qué fuerza, por ejemplo”, descató el oceanógrafo. Añadió que, desgraciadamente, cada terremoto forma tsunamis distintos.

¿Pero el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA) posee estos mapas de relieve submarino?

- Sí, pero son ocupados para navegación y no están asociados al estudio de los maremotos. Todos esos elementos deben ser sumados al necesario plan preventivo.

Diversidad de suelos

Aunque no tiene relación directa con un plan preventivo y de alerta, el conocimiento exacto del suelo ayudaría, fundamentalmente, a mejorar las normas de construcción de la Provincia de Concepción, “ya que actualmente están basadas en las dictadas para la Región Metropolitana, y acá el terreno es muy diferente al de la capital”, explica el sismólogo Adriano Cecioni.

La zona del Gran Concepción se caracteriza por tener dos áreas fundamentales, explica el especialista, una formada fundamentalmente por arenas, que corresponde a San Pedro de la Paz, Chiguayante y la parte de Concepción más cercana al Río Bío Bío; y otra que está en gran parte de Concepción, y que corresponde a una “interdigitación de distintos sedimentos, en vertical y en horizontal”, es decir, hay arena, arcilla, limo y rocas, en forma intercalada y desordenada cuando se avanza hacia cualquier dirección y cuando se excava. Por lo tanto, los sondajes deben ser profundos y exactos para saber qué y dónde construir.

¿Y cómo afectan estas composiciones del terreno en el movimiento de un sismo?

“No está comprobada una diferencia muy importante entre cada material, menos en el caso de un sismo de 8,8º en que todo se mueve fuerte, pero en general los suelos arenosos y arcillosos, si tienen agua, propagan más las ondas sísmicas, mientras que las áreas rocosas o más compactas y duras debieran propagar menos. Lo que sí es probable también es que dependiendo del tipo de suelo es que se perciben más o menos las diferentes formas de ondas sísmicas (ver recuadro), por eso a veces se sienten distinto los temblores”. Añadió que otro factor de esto último es la velocidad de las ondas.

Propuesta de plan

Todos estos factores, se dijo, deben estar en un plan preventivo y de acción. Y, aunque silenciosamente, hace dos años que se realizó una propuesta al Gobierno Regional de un Observatorio Regional que incluya sismos y otros fenómenos naturales.

Éste se basa en un proyecto en ejecución relacionado con la detección de movimientos por GPS, que en el caso de los sismos ya permite saber en qué zonas las placas tectónicas se cargan de energía y, lo más importante, ha confirmado que en los mismos lugares se producen los epicentros, con lo que se podrá avisar de forma muy pronta y exacta el lugar y la intensidad de un terremoto, con lo que se podrá tomar medidas preventivas inmediatas y precisas, hoy tan echadas de menos.

Parte del proyecto es el sismólogo Klaus Bataillie, quien explica que este programa logró identificar que cada año la Región se mueve 3 centímetros al Este -proceso de carga de energía- y que con el terremoto la Provincia se desplazó 3 metros al Oeste -descarga de energía-. El proceso de carga se produce por el empuje de la Placa de Nazca bajo la Sudamericana y la descarga cuando ambas se desacoplan de ese empuje.

Acerca del momento del siguiente terremoto

“Mi opinión es que el próximo terremoto sobre 8 grados en esta zona se producirá en unos 100 años más”. Con esta frase de Klaus Bataillie comienza una interesante discusión acerca de la posibilidad de un próximo terremoto. De que va a ocurrir es lógico que sí, pero el tema que preocupa es cuándo.

El sismólogo ya explicó que con el sistema GPS se podrá llegar a saber con bastante exactitud dónde se producirá un terremoto, pero no el cuándo. Sin embargo, su expresión inicial la basa en que el sismo del 27 de febrero liberó suficiente energía para los bloques tectónicos Valparaíso - Constitución y Constitución - Arauco, como así ocurrió en 1960 en el bloque Arauco - Península de Taitao. “Pero las réplicas deben continuar, aunque no pasarán de 7,2 grados Richter en el peor de los casos”, afirma. ¿Por qué este sismo incluyó dos bloques? Porque la fractura atravesó a ambos, señala Bataille, razón por la que fue de intensidad 8,8 y no de entre 8 y 8,2, como se esperaba.

No tan seguro ante una conclusión se muestra el sismólogo Adriano Cecioni, quien coincide en que la fractura fue en el límite entre ambas placas, habiendo muchas réplicas en la placa Constitución - Arauco. Sin embargo, habría menos en la parte sur de la Placa Valparaíso - Constitución y una buena cantidad en su lado norte (Región de O´Higgins). Esta situación no lo deja tan seguro de que no se pueda repetir un sismo importante y no precisamente dentro de 100 años. Sin embargo, no sería muy pronto, porque asegura que el actual proceso de réplicas, que bajan en magnitud y periodicidad, demostraría un proceso de normalización tectónica, con excepciones también normales.

Los cuatro tipos de ondas sísmicas que mueven y quiebran

Las ondas sísmicas son de cuatro tipos, explica el sismólogo Adriano Cecioni.

Las dos primeras, Primarias y Secundarias, se producen bajo la corteza terrestre. Las Primarias son de concreción y expansión, lo que provoca que las partículas vibren en el mismo vector direccional de propagación. Estas son las que producen el ruido característico y pueden producir saltos del suelo. Las Secundarias son transversales, ya que las partículas vibran en forma horizontal pero perpendicular al vector de propagación. Estas pueden producir cortes en infraestructuras si el período de oscilación no es armónico con la oscilación de la infraestructura.

Ambas provocan las ondas superficiales, llamadas Love y Rayleigh. Estas mueven a las personas. Las primeras son horizontales y producen efectos como el culebrero de las líneas del tren. Y las segundas son ondulaciones hacia arriba y abajo. Ambas llegan juntas y ambas fueron muy notorias en el terremoto, pues justamente todo subía bajaba y se sacudía desordenadamente hacia los lados.



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