Mayo 2010: Ponen en marcha sistema de alerta y análisis ante riesgos naturales
Trabajo de profesionales de la UdeC y Sernageomin es un inédito plan de vigilancia permanente para la Región.
Programa “Prinsat” ya posee instrumental en terreno, suficiente para obtener datos de movimientos sísmicos, y se trabaja en cartografía urgente de riesgos naturales, especialmente remociones en masa o derrumbes por efecto del sismo y las próximas lluvias. Proyecto, que sólo tiene financiamiento parcial, comenzará entregando primeros reportes periódicos en tres o cuatro meses.
La Región del Bío Bío tendrá un inédito sistema de vigilancia de riesgos naturales y un trabajo de estudio asociado, para evitar que fenómenos como el terremoto del 27 de febrero tomen desprevenidas a las autoridades y a la ciudadanía, sin avisos inmediatos basados en tecnologías en terreno, protocolos de alerta y medidas de prevención, entre otros elementos que fallaron en esta emergencia.
La iniciativa es de un grupo de académicos de la Universidad de Concepción, por solicitud del rector, Sergio Lavanchy, coordinados con el Gobierno a través del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin). Ellos ya están en pleno proceso de creación del Programa de Riesgos Naturales y Sistema de Alerta Temprana para la Región del Bío Bío, Prinsat.
El punto de partida de este trabajo fue lo realizado por estos profesionales en conjunto con científicos extranjeros, quienes instalaron en la Región acelerógrafos, sismógrafos y sistemas GPS para medir las réplicas del sismo. Parte de cuyas tecnologías serán integradas para entregar información en tiempo real respecto de los sucesos sismológicos, a los que se deben agregar los ya existentes -públicos y privados- que monitorean los cambios hidrometeorológicos y los que se deberá instalar para los volcanes de Bío Bío.
Una vez integrados estos sistemas, se entregarán reportes rutinarios con esta actividad, para que las autoridades tomen las medidas necesarias, tengan información continua y sean parte de futuros programas de educación a la comunidad.
Paralelamente, junto a profesionales del Sernageomin, el grupo está realizando una cartografía urgente de zonas de riesgos, especialmente de posibles remociones en masa o derrumbes ante las próximas lluvias y de otros riesgos latentes. Esta información será entregada a las autoridades regionales y a municipios.
Además, en esta segunda área se realizará próximamente una evaluación científica del funcionamiento del sistema de alerta temprana aquel día de febrero, como también un reporte explicativo acerca de lo que sucedió en la Región con el terremoto y tsunami, expecialmente aclaratorio acerca de aspectos que aún son inexplicables y los que lo hicieron distinto a otros fenómenos en el país.
Prinsat Región del Bío Bío
Estas iniciativas que ya están en realización son, entonces, parte del Prinsat que, a su vez, se divide en dos áreas fundamentales: el Sistema de Vigilancia y Alerta, a cargo del sismólogo Klaus Bataille; y el Plan de Estudio Aplicado a la Mitigación, que es coordinado por el geólogo Andrés Tassara. En ambos casos se trabaja con profesionales de las unidades académicas de la UdeC Geografía, Geofísica, Ciencias de las Tierra, Geodesia y Geomática, Centro Eula y Centro Gea; además de Sernageomin. Se espera involucrar a otros especialistas de universidades y otras instituciones públicas y privadas de la Región, el país y el importante aporte de expertos extranjeros.
El Sistema de Vigilancia y Alerta se basará en esta red de instrumentos, los que transmitirán datos a un centro de recepción, procesamiento y análisis, datos que serán transformados en información oportuna y científicamente validada.
Los informes de actividad sísmica considerarán magnitud, tiempo, ubicación y profundidad de sismos sensibles, es decir, mayores de 3 grados Richter, con frecuencia bisemanal, bimensual y anual; mientras que se entregará informes especiales tras cada sismo mayor a los 6 grados. Se espera que la información sismológica y la hidrometeorológica esté disponible en tres a cuatro meses, mientras que la vulcanológica y oceánica-litoral se tenga en unos dos años. Toda esta información será subida a internet.
Respecto a la segunda área de desarrollo, el Plan de Estudios Aplicado a la Mitigación, se trata de evaluar la peligrosidad, exposición y vulnerabilidad ante los eventos naturales, cuyo trabajo debe ir en directo beneficio del Sistema de Vigilancia y Alerta. Aquí se espera incluir análisis de las ciencias sociales para obtener factores socioculturales relacionados con la vulnerabilidad social y la percepción de riesgo de las comunidades. Toda esta información basada en estudios debe ser integrada a la obtenida por el Centro de Información Territorial que operó desde el día siguiente del terremoto que afectó al centro del país.
De aquí también habrá informes periódicos para las autoridades, especialmente para diseñar campañas de información y educación para la comunidad. Se obtendrá también mapas de inundación y modelos predictivos de tsunamis, respecto de sus probables propagaciones y zonas de inundación, como también de posibles efectos de terremotos en la infraestructura.
En tres o cuatro meses se espera tener informes listos acerca de la evaluación del sismo y su sistema de alerta, sobre peligros naturales inminentes y mediatos en Bío Bío, pronósticos estacionales de precipitaciones, posibles escenarios de la futura actividad sísmica, evaluación del comportamiento del área urbana de Concepción en el terremoto reciente y evaluación del comportamiento de los mapas de inundación elaborados por el SHOA en relación a la inundación real del tsunami.
Realización del Prinsat requiere más recursos
Sin la seguridad de tener todo el proyecto financiado, el equipo de académicos de la UdeC y Sernageomin decidieron comenzar su labor con recursos de ambas instituciones, que en el primer caso se trata de remanentes de otros proyectos y recursos de operación de los departamentos involucrados, incluso con dineros personales de cada especialista.
Sin embargo, señalan, para el éxito inmediato y a largo plazo del Prinsat se requiere mayor financiamiento de ambas instituciones, además del fundamental: de las autoridades regionales y/o nacionales. “Esperamos que las autoridades regionales comprendan que el Prinsat les permitirá remover el velo de los riesgos naturales y realizar un proceso de reconstrucción con una hoja de ruta menos incierta”, señalaron los integrantes del grupo.
Chome 2018
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