Mayo 2010: ¿Por qué dicen que este terremoto es diferente?
El intento por calificar y quizás dar nombre, puede resultar algo más que “el sismo de 2010”.
La mayor destrucción del tsunami que del sismo, la “extraña” dirección de la ruptura de la placa tectónica o el lugar del epicentro, son algunas de las características del 27 F.
Es posible que en algunos años más el terremoto que sacudió en febrero a buen parte del centro del país reciba alguna denominación que lo caracterice. Quizás el Terremoto Ascensor o el Gran Tsunami de 2010 o quizás el Sismo de Doble Ruptura, son algunas posibilidades que surgen sólo en la imaginación de un periodista, pero que se basan en ciertas particularidades que tuvo el temblor de 8,8 grados Richter. O a lo mejor sólo el “Terremoto de 8,8”.
Todas son posibilidades que suponen que cada sismo de gran magnitud queda en la memoria colectiva debido a sus efectos o a sus cualidades, interpretadas por los científicos a partir de las mediciones que, en este caso, aún están realizando los expertos de Chile y de otros países.
¿Y cuáles fueron aquellas características que podrían identificar a este sismo en particular? Porque la idea es que no sea llamado sólo el Sismo del 27 F, sólo como para estar de moda con el 11 S.
Lo primero que aclaran los sismólogos de la Universidad de Concepción Klauss Bataille y Adriano Cecioni es que cada terremoto tiene ciertas características específicas o cualidades reunidas que lo hacen diferente a otros. Sin embargo, también todos pueden recibir la denominación de “normales”, fundamentalmente porque aunque tengan aspectos novedosos, poco estudiados
o menos apreciados desde que se analizan, todos son normales “por naturaleza”. Es decir, son cambios esperables dentro de la teoría general del movimiento de placas tectónicas, una de las fundamentales para explicar esos cambios que se producen en la corteza terrestre.
Bataille señala que la característica principal de este sismo es que se produjo a partir de una ruptura de placas que tuvo una dirección Norte - Sur y luego regresó al Norte. Es decir, la trizadura, si se le puede denominar así, comenzó en el lugar del epicentro, entre Curanipe y Chanco, se dirigió hacia el Sur, como generalmente ocurre por la posición de las subplacas de la placa mayor (Nazca), pero luego esta rotura regresó al Norte.
Esta teoría aún está siendo estudiada, explica el sismólogo, y sólo podrá ser relativamente confirmada en meses más, después de que se sigan recogiendo datos en terreno y que estos sean interpretados. “Claro que esta u otras hipótesis surgen desde grupos de investigadores, los que luego van contraponiendo varias entre sí, lo que genera un mejor conocimiento del hecho en particular”, destaca Klauss Bataille.
Esta posibilidad, en principio, explicaría la magnitud del terremoto y, fundamentalmente, podría dar ciertas luces para que más adelante existan ciertos acercamientos a la posibilidad de predecir un sismo. Aunque llegar a eso requiere muchos años de estudios y mejoramiento de los modelos. Sin embargo, la presencia de científicos de varios países permite ser optimista acerca de la posibilidad de que este hecho realmente aporte a las experiencias y teorías de todo el orbe.
En tanto, el experto Adriano Cecioni pone sobre la mesa otras particularidades. Primero señala que las ondas superficiales y de baja frecuencia habrían tenido una alta duración, perceptible para el ser humano. De hecho, en el relato ciudadano se escuchan varias voces que señalan la fuerza de las ondas y el tiempo que estuvieron moviendo personas y estructuras. Sin embargo, Bataille destaca que, a pesar de la magnitud del sismo, la infraestructura nacional resistió bastante bien el impacto.
Cecioni agrega entre las particularidades del sismo las olas que generó, ya que al llegar desde el Norte, es decir, desde el epicentro ubicado en el sur de la Región del Maule, produjo olas desde los 20 minutos después y hasta en las tres horas siguientes, lo que se explicaría fundamentalmente por las características de la costa del sector, especialmente en las bahías.
Y una gran particularidad, para Cecioni, es que el epicentro fue en un sitio que “normalmente” no ocurren terremotos, ya que todos los conocidos que han afectado a Concepción se producen en la subplaca Arauco, es decir, justo al frente de Bío Bío.
En tanto, ambos especialistas aclararon que el levantamiento en hasta 3 metros de la costa es un hecho que se repite en sismos grandes.
¿Qué es anormal?
No es fácil caracterizar un sismo, pues la observación científica de éstos no tiene más de 100 años. Algo que nos parece nuevo, puede haberse repetido los últimos mil años, por ejemplo.
Expertos insisten: nada presagia otro terremoto
Luego de 4 días de cierta tranquilidad sísmica en la Región, incluso casi ocho si no se considera un sismo de 4,9 el 29 de marzo, el viernes se produjeron varias réplicas que incluyeron una de 5,9 y otra de 5,5 que inquietaron a muchos penquistas.
Al respecto, Bataille y Cecioni insisten en que siendo natural que pudiese producirse otro terremoto, aunque el primero señala que es muy difícil que sobrepase los 8 grados, ambos coinciden en que la tendencia de las réplicas, de bajar en intensidad y en cantidad, augura un futuro tranquilo para la Región.
Porque la hipótesis de que la tranquilidad es preludio a un sismo mayor, debido a la acumulación de energía, ambos rebaten que puede ser señal de que el sistema de placas se normaliza.
“Aunque estadísticamente uno podría suponer ciertas tendencias, esa posibilidad no es para informarla porque de igual manera puede no ocurrir. Lo menos que se desea es crear miedos”, destacó Bataille.
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