Septiembre 2010: El cálculo científico tras la idea de crear un muro y un parque en Dichato

Velocidad y altura de las olas en el maremoto de febrero fueron claves para la propuesta.

El plan, rechazado por un sector de los dichatinos, se basa en una modelación del tsunami, en la que se identificó.

La reducción de la velocidad y de la altura de la subida de mar son los factores que se busca disminuir con las obras que el gobierno está proponiendo para reconstruir el borde costero de Dichato, medidas que han causado críticas por parte de un sector de la comunidad del balneario, peor que se debe a la falta de información de sus habitantes, añade el gobierno.

Por esta razón, la Comisión de Borde Costero ha estado desarrollando reuniones con los vecinos y el concejo municipal de Tomé para explicar la propuesta, que se basa en una modelación de tsunami a partir de un estudio realizado por el oceanógrafo físico Alfonso Campusano.

En su análisis científico, Campusano explica qué sucedió el día del tsunami del 27 de febrero en Dichato y cómo el agua entró al balneario, ocasionando la destrucción de casas, embarcaciones y llevándose la vida de ocho mujeres y ocho hombres.

El tsunami, en sus olas más rápidas llegó a alcanzar una velocidad de 6 metros por segundo al ingresar al estero de Dichato, el ubicado en el sector norte de la playa, mientras que dentro del estero la velocidad se redujo a 4 metros por segundo. En tanto, en este último sitio la altura de la columna de agua fue de hasta 5 metros. Según análisis previos, si una ola supero la velocidad de 2 metros po segundo a una profundidad igual a 2 metros, la destrucción es exponencial, “por lo que cualquier cosa que allí se construya no podrá ser recuperada”, señaló días atrás en un seminario el coordinador del Plan de Reconstrucción del Borde Costero, Sergio Baereswyl.

Basados en estos y otros antecedentes aún no dado a conocer, es que el comité decidió proponer la construcción de una barrera rompeolas y un parque arbóreo mitigador, retrocediendo en 20 metros la línea de edificación, para disminuir el impacto de una nueva posible ola en Dichato. Esta propuesta incluye estas dos obras, las cuales también eras ideas por separado. Además, se estudia otra obra mitigadora, especial para la boca del estero.

“De esta manera se lograría disminuir la velocidad de la ola hasta 2 metros por segundo y la altura de la ola bajaría a 2 ó 3 metros, lo que no es lo óptimo, pero se reduce a la mitad”, explicó Campusano.

Una de las preocupaciones del oceanógrafo titulado en la Universidad Católica de Valparaíso es que los habitantes de Dichato, y muchas otras personas, nuevamente están despreocupándose de la posibilidad de que ocurra un nuevo tsunami, por lo que ha señalado que incluso un terremoto al norte de Concepción podría generar un tsunami en la Bahía de Concepción y posiblemente también en las otras bahías con abertura hacia el norte, como la de Dichato.

Desde la fundación de Concepción, en lo que hoy es Penco, se han producido seis tsunamis con impacto principal en la actual Región del Bío Bío. Lo cual no quiere decir que no haya habido otros maremotos que afectaran esta zona, pero que no fue el lugar con más problemas. Así ocurrió en el terremoto de 1960, donde más se habló del tsunami en Valdivia o en japón que el generado en Concepción. Lo mismo ocurrió 1985, cuando no hubo maremoto en Valparaíso, pero sí subió 2 metros en Concepción y casi no se supo.

Los tsunamis afectan una porción de cientos de kilómetros de costa, por lo que es de suponer que Bío Bío ha sido afectado por algunos de los casi 30 tsunamis que se han producido en Chile desde el siglo 16. Estos han ocurrido entre dos y hasta 73 años de diferencia. Por ejemplo, dos años de diferencia hubo entre los tsunamis en la Bahía de Concepción de 1835 y el de Ancud en 1837; el de Coquimbo en 1849 y el de Huasco en 1851. Y las mayores diferencias fueron entre el de 1657 en la Bahía de Concepción y el de 1730 en el mismo lugar; y el de 1751 en la misma bahía penquista y el de 1819 en Caldera.

Medidas para protegerse de un tsunami

Otro de los aprendizajes del maremoto de febrero es que las personas no deben esperar el aviso de las autoridades para tomar medidas preventivas en caso de terremoto, aunque deben obedecer si así sucede. Ya que gracias a esa conducta es que muchas vidas fueron salvadas por quienes, por experiencia en su vida frente al mar o por comunicación de generación en generación, sabían que debían escapar con el terremoto que no les permitió mantenerse en pie.

Campusano insiste en que, si cuesta mantenerse de pie en caso de terremoto, de inmediato hay que salir de la costa, pues existe un 50% de probabilidades de que haya tsunami. Pero la idea no es escapar hasta más no poder o subirse al cerro más alto de la comuna. Hay que estar a más de 15 metros de altura, como mínimo. “Ojalá 30 metros y seguro no le pasará nada”, explica el oceanógrafo. Esa altura la tiene un edificio de 12 pisos. Para saber si se está a esa altura hay que mirar el techo del edificio o la estructura usada como referencia y que éste coincida con el horizonte. Un poste de la luz mide unos 5 metros, lo que sirve de comparación.

Y como un tsunami puede generar olas, incluidas algunas tardías de hasta seis horas después del terremoto, ese es el tiempo que se debe permanecer en altura. Si creemos en la hipótesis de las olas tardías, que sugiere Campusano, hay que pensar que a cada 100 kilómetros de distancia del epicentro del terremoto, es una hora de demora en llegar la ola. Sin embargo, más allá de los 600 km., o sea, seis horas, ya es una distancia en que la onda se disipa justamente porque pierde fuerza en contacto con la costa. Y también en ese tiempo podría llegar una ola de tsunami provocada en alta mar. O sea, hasta 6 horas en algún sitio de 30 metros sobre el nivel del mar.

Pero para algunos la preocupación es que no tienen zonas altas frente a la costa. En ese caso la pregunta es cuánto hacia el interior se debe escapar para no ser alcanzado por un tsunami. Campusano señala que si es un lugar con casas u otro tipo de construcciones, la ola llegará con fuerza hasta cinco o seis cuadras hacia el interior. De no haber casas, hay que pensar en el doble de distancia, es decir, 1 kilómetro y medio es seguro y a lo más llegará agua como subida de nivel, como inundación, pero no como ola rompiendo, que es el tsunami más rápido y destructor.

Respecto de la importancia de dónde se produce el epicentro del terremoto, el oceanógrafo desmiente que sea relevante si es en el mar, la costa o 10 kilómetros al interior del continente. “Un terremoto sobre los 8 grados en 10 kilómetros en tierra igual puede producir un tsunami”, aclara. El lugar del epicentro respecto de la ocurrencia de tsunami no es tan importante, “porque estamos hablando de escalas zonales”. No importa si el epicentro está 1 ó 10 kilómetros más o menos cerca de la costa. Sí será distinto si está a 100 km. de la costa, al interior, por ejemplo, es decir, si ocurre en la precordillera o en la zona central. Allí no ocurrirá un maremoto. “Lo que pasa es que se desplazan placas enteras de territorio, las que al moverse desplazan agua”, por lo que no importa si el inicio del rompimiento y de la liberación de energía es en el mar o la tierra, aclaró.



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