Septiembre 2010: “Un terremoto en el norte puede provocar tsunami en Concepción”

 Oceanógrafo físico pide no relajar prevenciones.

Alfonso Campusano contó que la Bahía de Concepción es el lugar más sensible de Chile a los maremotos, debido a su forma. Además, dio a conocer su hipótesis respecto a por qué Dichato, Llico y Tirúa, entre otras zonas, recibieron olas horas después del terremoto de febrero.

“La Bahía de Concepción es, lejos, la bahía más resonante de Chile, acumulando energía que luego sale por la costa a través de olas de maremoto”. “Históricamente los terremotos al norte de la ciudad generan tsunamis en la Bahía de Concepción”. Dos frases que pueden asustar, pero quizás la tercera, aunque impactante, resulta explicativa: “Prefiero gente asustada que gente muerta”.

Así de claro, polémico y educativo ha sido el oceanógrafo físico Alfonso Campusano Asores, especialista del Sistema Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (Shoa) entre 1977 y 1988, profesor de la Universidad Andrés Bello y ya conocido públicamente por algunas fuertes críticas acerca del rol de la entidad estatal y porque vivió el tsunami en la Isla Juan Fernández, el mismo lugar donde murió ahogada una de sus ex alumnas quien, confiada en el sistema estatal de prevención, esperó la alerta que nunca llegó a pesar de consejos en contrario de su padre. Además, Campusano asesoró al gobierno en el sistema de modelación de tsunamis de Dichato, sobre la base del cual se hizo la propuesta de reconstrucción de su zona costera.

Hoy su preocupación es explicar a la comunidad acerca de la necesidad de la autoprotección, ante la cruda experiencia del maremoto de febrero, esperando que el gobierno logre estructurar un sistema informativo y reactivo eficiente lo que, señala, se está realizando. “Ya se compró un sistema nacional de comunicaciones de señales UHF”, cuenta, tras recordar la crisis comunicativa de celulares y fibra óptica.

Por ello advierte a la comunidad de la Provincia de Concepción que no se deje estar en materia preventiva. Especialmente respecto de los tsunamis, más comunes de lo que se cree y eventos en los que es más fácil evitar muertes y heridos. Explica que la Bahía de Concepción, por su forma, dimensiones y profundidad, es una bahía resonante, donde igual como una guitarra amplifica el sonido, acá se amplifican los tsunamis. “Este último tsunami no resonó en la Bahía de Concepción porque no tuvo el número suficiente de ondas para que así fuese. Pero con un tsunami con más ondas el daño habría sido muy superior. Concepción se fundó donde hoy está Penco y se trasladó a la tercera vez de ser destruida y quedó una sola casa en pie. Espero que demostremos que somos tan astutos como la gente de la Colonia: o tomamos las precauciones o nos trasladamos”, comenta.

La explicación para tener una bahía tan sensible a los tsunamis tiene que ver con su forma. Tiene un fondo bajo, con un promedio de 25 metros, por lo que una ola se mueve a 52 kilómetros por hora. Tiene un largo Norte-Sur de unos 30 kms. y un ancho Este-Oeste de unos 18 km. “Y la segunda ola llegará entre 15 y 50 minutos después, por lo que esta resonancia principal más las resonancias desde y hacia otra direcciones, genera varias olas que llegan a la costa con distintas fuerzas y, muchas veces, acumuladas unas con otras”, explica.

La velocidad del tsunami es igual a la raíz cuadrada de la Aceleración de Gravedad, que es 9,8, multiplicada por la profundidad. Significa que en alta mar, con unos 4 mil metros de hondo, la velocidad es de unos 720 kilómetros por hora, mientras que en la costa con unos 10 m. de profundidad la velocidad será de unos 56 km/h. La longitud de la onda es de unos 200 a 300 kilómetros. El problema de estos factores es que cuando la parte de adelante de la ola reduce su velocidad a 36 y la parte trasera sigue a 720 entonces la ola se encarama, se acumula en menos espacio y adquiere una fuerza destructiva mayor. “Ahora, si la costa tiene una pendiente suave, eso da más tiempo a la acumulación. Ahí la ola llega como avalancha, como una ola que ya reventó. Pero generalmente son varias olas de ese tipo. Y así ocurre en la Bahía de Concepción”, señala Campusano. Cuando la pendiente es muy abrupta el tsunami es más como una inundación, una subida del nivel del mar.

Distinto es en el Golfo de Arauco, donde su profundidad y apertura no generan tanta fuerza ni tantas resonancias, a excepción de lugares específicos. Y en el caso de bahías más chicas generalmente no resuenan. Ante ello, la pregunta es ¿qué habría ocurrido, entonces, en Dichato este 2010? El balneario no está en la Bahía de Concepción. “Existieron olas tardías”, aclara, que se caracterizan por afectar a las bahías abiertas hacia el Norte, como las de Dichato, Llico y Tirúa. Y ¿qué son estas olas tardías?

La hipótesis de Campusano es que su generación tardía se debe a que son olas atrapadas en la plataforma continental, es decir, en la zona costera más cercana a la playa, cuya profundidad no supera los 200 metros. Es decir, en promedio, las ondas de un tsunami viajan por esta área, de Norte a Sur, a unos 100 km/h. Cerca de la fractura provocada por el terremoto, en la falla activada cerca de Rancagua, es muy posible que se produjera un tsunami específico que viajara por esta sector a una velocidad menor que el tsunami que provenía de alta mar.

“Hice la modelación computacional de las olas, y sus horarios de frecuencia me coinciden con los horarios reales de llegada de los tsunamis a Dichato y las otras caletas. Por lo que existe una probabilidad importante que eso hubiese ocurrido”. Esta posibilidad no está escrito porque no existe una costa con estas características en el mundo, donde se produzcan tsunamis, y porque las mediciones instrumentales de tsunamis son muy recientes. Por lo que podría ser una especificidad más o menos frecuente de nuestros tsunamis, dada una costa recta y larga.

Señala que la comunidad debe saber que los tsunamis son recurrentes en nuestro país y van a seguir sucediendo. “El que sepamos de este último maremoto y no tengamos memoria fresca de uno anterior, no quiere decir que ese sea el rango normal. En el siglo 19 ocurrieron cuatro eventos tsunamigénicos en la Bahía de Concepción. Y se nos olvida el tsunami de 1960 y que el sismo de 1985, en Valparaíso, no generó tsunami, pero sí un maremoto en la Bahía de Concepción a nivel instrumental, porque esta bahía es muy sensible. Tuvo 2 metros de altura”, contó.

Desde la fundación de Concepción, en lo que hoy es Penco, se han producido seis tsunamis con impacto principal en la actual Región del Bío Bío. Lo cual no quiere decir que no haya habido otros maremotos, pues tal como en 1985 los tsunamis afectan una porción de cientos de kilómetros de costa. Y como Campusano señala que un terremoto en el norte puede llegar por alta mar o por la orilla si es a menos de 400 kilómetros, podemos suponer que la zona estuvo afectada levemente o como en febrero por los 27 tsunamis registrados en Chile desde la misma fecha. Estos han ocurrido entre dos y hasta 73 años de diferencia. Por ejemplo, dos años de diferencia hubo entre los tsunamis en la Bahía de Concepción de 1835 y el de Ancud en 1837; el de Coquimbo en 1849 y el de Huasco en 1851. Y las mayores diferencias fueron entre el de 1657 en la Bahía de Concepción y el de 1730 en el mismo lugar; y el de 1751 en la misma bahía penquista y el de 1819 en Caldera.


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