Noviembre 2010: Bahía esconde el secreto mejor guardado: tsunami
Investigación podría borrar buena parte de las actuales explicaciones de por qué el tsunami tuvo olas que impactaron la costa hasta cuatro horas después del terremoto. Decenas de instrumentos instalados por barcos de investigación en las costas de Bío Bío y otras regiones esperan dilucidar la gran incógnita del terremoto, siguiendo la hipótesis de la activación de la denominadas Fallas Splay.
Taiwaneses, estadounidenses, alemanes y chilenos han estado y se mantienen en las aguas marinas frente a Chile para buscar respuesta a la principal interrogante del terremoto de febrero: ¿por qué las olas del tsunami llegaron a las costas hasta cuatro horas después de las 3.34 AM, momento del evento de Cauquenes? Hipótesis hay, pero estos investigadores internacionales, coordinados desde el Departamento de Oceanografía de la Universidad de Concepción, tienen una tesis principal en la que trabajan: algunas olas del maremoto no son producto del terremoto.
Un hecho histórico es clave: en Concepción es normal que los tsunamis lleguen con cierto retraso, pues así ocurrió en sismos de los siglos 17 y 18, ocasiones en que las olas llegaron hasta dos horas después. Ahora, fueron cuatro.
Hasta la fecha, oceanógrafos como Afonso Campusano han planteado propuestas a esta, por ahora, inexplicable situación. Según el experto de Valparaíso, es posible que, además de la ola principal del terremoto, se hayan producido oleajes más lentos debido a que provenían desde el norte y viajaron muy cerca de la costa. Como la velocidad disminuye según la profundidad, es posible que éstas se atrasaran respecto a la principal.
Además, campusano y varios sismólogos locales han explicado que la Bahía de Concepción es muy compleja, pues tiene una profundidad y forma de U que la hace especialmente sensible a la generación de ondas secundarias al ingresar las olas a la bahía. Es decir, cuando un tsunami viene del norte, las olas chocan en las costas y van creando rebotes que, incluso, pueden dar mayor fuerza a algunas olas. Es parte de las hipótesis que se manejan. Sin embargo, no es suficiente.
“¿Te acuerdas del tsunami falso de 2006?. Bueno, es posible que no haya sido falso”. Con esta frase, el sismólogo inglés y doctor en Geofísica Matthew Miller inicia la explicación. “Es posible que ese día, tal como se señalaba, dos pescadores de Arauco hayan visto algo extraño en el agua, que esta retrocedía. Y temieron un tsunami. Lo raro es que no hubo terremoto ni en Chile ni en otras latitudes. Bueno, a pesar de ello, es posible que algo pasara y que finalmente en oleaje fuera manor, pero existente”, relató el joven investigador que labora en Oceanografía de la UdeC y coordina a los estudiosos provenientes del extranjero. Y eso es justamente lo que ellos investigan.
La hipótesis se basa en que frente a la costa de la Bahía de Concepción y también en el Golfo de Arauco existen micro fallas geológicas submarinas, las que se reactivaron tras el terremoto del 27 de febrero provocando oleajes, incluso después del sismo mayor. ¿Cómo? Con las fuertes ráplicas inmediatamente posteriores. Y en el caso del tsunami falso pudo haber un temblor menor, en el mar, no percibido por las personas, pero suficiente para activar una de estas fallas. “Un movimiento vertical de una de estas fallas de sólo 30 centímetros puede generar una ola de 3 metros”, explica Miller.
La posibilidad parte de la teoría explicada meses atrás por el oceanógrafo físico Samuel Hormazábal, director del Departamento de Geofísica de la UdeC, quien señaló que las olas del tsunami se podían explicar por una remoción del fondo marino, también por réplicas. Pero ahora, con las investigaciones basadas en datos de sismógrafos y sensores de presión, se realizan estudios de batimetría que permitirán hacer modelaciones computacionales para comprobar esta posibilidad.
Estas fallas menores y superficiales se producen en la Placa Sudamericana, es decir, la que está bajo el área submarina más cercana a la costa, y su aparición se debe a una torción irregular que se produce en la Placa de Nazca, afectando áreas específicas de la Sudamericana al introducirse bajo ésta. Estas fallas a su vez levantan la superficie, generando cambios como en la Isla Santa María, donde la costa interior es baja y larga mientras que la que apunta al mar abierto tiene acantilados provocados por este levantamiento. Algo similar, pero más grande, se produce en Chiloé. Estas fallas se denominan Splay.
Lo que se está investigando es si estas fallas son verticales u horizontales, ya que en el caso de las primeras es muy probable que produzcan tsunamis, ya que un movimiento brusco vertical es el que produce desplazamientos en la columna de agua marina.
Lo complejo de esta situación, es que ya no es seguro que un maremoto se produzca tras un gran sismo, sino también con temblores medianos que afecten estas fallas superficiales, por lo que podría haber problemas en las alertas de tsunami. Sin embargo, lo más probable es que ocurra después de un gran terremoto, pues lo de 2006 sigue siendo una hipótesis.
El trabajo investigativo es desarrollado por dos grupos principales de trabajo: uno liderado por Víctor Gallardo, de Oceanografía; junto a Chao-Shing Lee, del National Taiwan Ocean University, quien a liderado la instalación de 37 instrumentos de medición submarina entre Concepción y San Antonio, donde también participa Jian Lin, del Woods Hole Oceanographic Institute de EE.UU.
En el otro grupo trabajan en monitoreo terrestre de las réplicas, con el sismólogo Klaus Bataille, de Geología de la UdeC; y Andreas Rietbrock, de la Universidad de Liverpool.
Todo este material será recopilado en coordinación con Miller para tener conclusiones acerca de estas hipótesis probablemente desde marzo.
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| Bahía de Concepción desde Punta de Parra 2008 |

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