Noviembre 2010: Cambio climático ya impacta la economía agrícola de la Región
Cinco comunas con alto riesgo agropecuario
Investigación en proceso del Centro Eula de la U. de Concepción demuestra el impacto de las variaciones de las precipitaciones, sean en los más reiterados años de sequía o en los excepcionales pero de efectos también negativos años de inundaciones. Además de los cinco municipios con más problemas, hay otros 13 con un riesgo medio, lo que también depende de la capacidad de resistencia económica de cada comuna.
Los años lluviosos o de sequías son una de las modificaciones atmosféricas que ya afectan a la agricultura del mundo y específicamente de la Región del Bío Bío debido al cambio climático, aquella variación mundial de las condiciones que permiten al planeta sostener la vida. Y estas estadísticas debido al exceso de precipitaciones o a su carencia tienen en condición de Alto Riego Agropecuario a cinco comunas de esta zona.
Así se desprende de las primeras conclusiones de la investigación que está realizando el Centro Eula de la Universidad de Concepción en las 54 comunas de Bío Bío y que, aunque aún no finaliza, pone una voz de alerta respecto de las posibilidades económicas de Cobquecura, Trehuaco, Coelemu y San Fabián de Alico.
Aunque el estudio espera integrar otras variables como la temperatura y los eventos atmosféricos específicos, la sola consideración de las precipitaciones ya prevee un escenario complejo en la actividad agrícola de estas comunas. A las que se debe agregar los 14 municipios que son ubicados en Riesgo Agropecuario Medio, que son Tirúa, Santa Juana, Yumbel, Florida, Quillón, Bulnes, Ninhue, San Carlos, Ránquil, San Nicolás, Coihueco, Portezuelo, San Ignacio y El Carmen.
“Esta situación ya está provocando hace años un aumento en la migración desde las zonas rurales a las ciudades, es decir, directamente debido al cambio climático. Por ejemplo, los sectores más pobres de estas comunas ya ni siquiera tienen leña, debido a la erosión natural y la causada por el ser humano”, informó la magíster en Economía Rita Navarro, quien lidera esta investigación expuesta en el recién finalizado seminario organizado en el marco de los 20 años de Eula.
Lo importante es que las grandes empresas están tomando conciencia de esta situación irreversible en el ámbito climático, pero que puede ser mitigado a través de un mejor uso del agua. Pues su carencia obliga a disponer menos de ella, realizar actividades de tratamiento de la erosión y evitar su contaminación. Incluso será necesario guardar agua, pues cuando hay meses lluviosos que también impactan negativamente, destruyendo la capa vegetal e inundando, se deben crear sistemas que sirvan para conservarla para momentos de mayor sequía.
Pero el problema fundamental es para los pequeños agricultores y campesinos de estas comunas, pues tienen menos capacidad de aprovechamiento del agua y, principalmente, poseen una serie de factores que los hacen más vulnerables al cambio climático. De hecho, esas variables son las consideradas al momento de definir la cantidad de riesgo asociado a sus actividades agrícolas. Estas cuatro comunas tienen una mayor vulnerabilidad por sus niveles de pobreza, la fragmentación de las propiedades, que les impide asociarse y usar economías de escala, por ejemplo; sus altos porcentajes de erosión del suelo y su importante demanda de agua.
Los otros factores analizados en el estudio para comprender la relevancia de la actividad agrícola, y que en el caso de estas comunas también arrojan cifras negativas, son el uso de capital, la ruralidad, la capacidad de llegar a mercados externos, la mano de obra existente y el componente étnico.
Respecto a las posibilidades económicas de solución, sin considerar un mejor uso del agua, Navarro contó que en dos de estas comunas, Cobquecura y San Fabián de Alico, se intenta realizar un giro hacia el turismo, especialmente desde sus municipalidades. Sin embargo, en el primer caso hubo un impacto importante por el terremoto y, en el segundo, hay un conflicto latente por la construcción de una central hidroeléctrica.
“El turismo es una posibilidad, especialmente si se complementa con la tradicional actividad agrícola realizada por pequeños propietarios. Sin embargo, ello requiere un apoyo fundamental de planificación regional para incentivar el desarrollo por localidades”, destaca la economista de la Universidad de Concepción. Otra opción, señala tras destacar que la migración es especialmente de personas en edad productiva, es generar oferta turística con servicios especiales para adultos mayores, quienes desean una vida tranquila, de campo, pero con acceso expedito a la salud, por ejemplo. Y así se mejoraría, además, las condiciones de los niños y adultos mayores que habitan estas comunas.
Eula estudia el pasado del cambio climático
Los cambios climáticos que está viviendo la humanidad desde mediados del siglo 19 son producto exclusivo de la actividad humana o son parte de ciclos de calentamiento-enfriamiento que ocurren en la Tierra desde hace milenios?
Ésta es una de las preguntas que hace años se hace el mundo científico del planeta, a cuya respuesta están colaborando científicos del Centro Eula de la Universidad de Concepción.
Alberto Araneda, doctor en Ciencias Ambientales, es uno de ellos, quien en conjunto con un equipo de profesionales del Eula está analizando los cambios en el clima del pasado, para saber cómo se ha comportado éste y proyectar sus posibilidades.
El trabajo parte de ciertas cifras, como que desde 1850 a la fecha el promedio de la temperatura mundial ha subido de 13,7 a 14,5 grados Celsius, siendo la primera década del siglo 21 una de las más cálidas registradas.
Además, existen hipótesis acerca de la periodicidad de estos cambios, al punto que se cree que pueden estar relacionados con la actividad solar, pues en los mismos períodos que ha subido la temperatura en la Tierra también ha aumentado en Neptuno. Y allá no hay producción industrial de monóxido de carbono, que es el que crea el efecto invernadero y el aumento “artificial” de la temperatura.
Incluso, está comprobado el aumento de la temperatura en Europa entre el año 1000 al 1500. Y éste es uno de los aspectos que se está investigando, para saber si en Chile también se produjo ese aumento de temperatura.
La investigación se realiza especialmente en el Lago Laja, donde se estudian sedimentos de vida como diatoneas, quironómidos y polen, que vivieron entre los años 400 y 2000, con lo que se puede saber las variaciones de temperatura en ese período.
Este método permite analizar períodos más cortos, como el descubierto con el avance del glaciar San Rafael, que se produjo entre 1757 y 1875, pequeño período frío no relacionado con la actividad humana.
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