Enero 2018: Tendremos agua, pero mal distribuida

Cambio climático profundizará desigual acceso a los alimentos

Se sabe que el calentamiento global de la Tierra está provocando eventos más extremos de precipitación, sequía y huracanes. Pero hay un impacto menos conocido y quizás más importante por su efecto directo en la vida de la humanidad: el uso del agua.


Aunque se podría creer que el agua va a comenzar a escasear en el mundo, agua hay y habrá. El problema fundamental que ya se percibe es que las modificaciones en el clima van a aumentar las precipitaciones donde ya son altas y se profundizarán las sequías donde ya hay muy poca lluvia. O sea, se ampliarán las diferencias climáticas del mundo y, a su vez, las distancias entre quienes tienen agua y, por lo tanto, poseen alimento.

Hoy la humanidad consume el 7% de las aguas superficiales y el 9% de las subterráneas. Muy poco. La gran dificultad está en la distribución de esta agua y de la población humana en el planeta. Y por supuesto, en las grandes diferencias económicas entre regiones y países. Por ejemplo, el 21.5% de la humanidad se concentra en las estepas y zonas áridas con sólo el 2% de los recursos de agua superficial del planeta.

Así lo indica la investigación de revisión “Agua y Alimentos en el siglo 21”, publicada en la revista Surveys in Geophysics, en la que participó Rodrigo Abarca del Río, académico del Departamento de Geofísica de la Universidad de Concepción; junto a Ghislain de Marsily, un investigador miembro de la Academia francesa y de la Universidad de Sorbon. Basados en la situación actual del cambio climático y sus proyecciones, analizaron datos entregados por prospecciones satelitales para la detección y cuantificación de agua dulce, incluyendo la subterránea.

En el análisis indican que, debido al impacto del cambio climático en el uso del agua dulce para consumo humano, agricultura e industria, unas 110 millones de hectáreas de tierras cultivables en las latitudes mediterráneas se perderán de aquí al 2100 y otras 160 millones de hectáreas desaparecerán en las latitudes septentrionales (Canadá, Alaska, Siberia). Un impacto profundo para la alimentación humana. Dato al que se agrega que hoy casi mil millones de personas están desnutridas, principalmente en África subsahariana y el sudeste de Asia.

Sin embargo, en algunas regiones donde hay déficit alimentario sí existe agua y seguirá habiendo. El problema es la distribución mundial de recursos, infraestructuras, conocimientos para usar esa agua, y el subdesarrollo generalizado de vastas zonas del planeta que impiden un desarrollo agrícola, industrial y sanitario que beneficien a las poblaciones locales.

El acceso al agua para las necesidades domésticas no es un problema de cantidad, sino sólo de transporte y calidad, por lo tanto de infraestructura de suministro y tratamiento de agua... El planeta nunca carecerá de agua doméstica si decide financiar y construir estas infraestructuras a tiempo”, indica el artículo “¿Pronto nos quedaremos sin agua?”, que se publicará en mayo en la revista francesa La Meteorología, también como producto de la investigación en que participa el Dr. Abarca, De Marsily, y los científicos franceses Anny Cazenave y Pierre Ribstein

¿Qué se puede hacer ante este panorama? Mientras los presidentes y ministros se ponen de acuerdo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para bajar las proyecciones de aumento de la temperatura de la Tierra, paralelamente se deben realizar otros cambios que mitiguen sus efectos en el uso del agua.

El estudio explica que en 2050, para alimentar a toda la humanidad con la dieta actual, se deberá consumir 11 mil km3 de agua al año, comparados con los 8 mil actuales. Pero si aumenta el consumo de carne, se necesitarán 13 mil km3/año de agua, ya que se ocupan 13 mil litros de agua para producir 1 kg de carne de vaca alimentada con granos, 13 veces más que para producir 1 kg de trigo.

Entonces las medidas son económicas, pero además deben ser demográficas y educativas: control del crecimiento de la población y reducción de los desechos, pues hoy se desperdicia el 30% de los alimentos comprados o se pierden debido a mala cosecha o por deficitaria conservación. ¡Y modificar las dietas alimenticias! La cantidad de agua necesaria para alimentar a un humano varía de 600 a 2.500 m3/año, dependiendo del país. Mientras en unas naciones se consume el doble de productos animales nutricionalmente necesarios, en las subdesarrolladas es de un tercio por debajo de esas exigencias alimenticias.

Y como indica el artículo publicado en Surveys in Geophysics, para satisfacer las necesidades alimentarias de los países con déficit de agua solo hay tres opciones: “transferir agua a través de grandes canales como decidió hacer China, transferir agua virtual en la forma de alimentos o aceptar la migración desde países deficitarios, expulsados por sangrientos conflictos y disturbios alimentarios desde África y Asia”.

Parque Nacional Conguillío 2010.


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