Marzo 2019: Inician inédito estudio que permitirá conocer más la biodiversidad de las islas de Juan Fernández
Investigación liderada por científica del Departamento de Geofísica de la UdeC
Trabajo de tres años acerca de las interrelaciones físicas, químicas y biológicas pretende conocer cómo sobreviven y se adaptan el Erizo de Mar y la Langosta de Juan Fernández. Además de cómo estas condiciones se expresan en la genética de las dos especies usadas como modelo.
El Archipiélago de Juan Fernández y las Islas Desventuradas son reservas de biodiversidad marina para la humanidad, únicas en el planeta, frágiles, y con grandes desafíos por delante para comprender el funcionamiento de su ecosistema y el impacto humano sobre él. Es por ello que un grupo de científicos propuso y el Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico aprobó el financiamiento para realizar una inédita investigación en esta zona chilena.
Se trata de un proyecto que busca comprender cómo impactan, en la vida marina de esta área, cuatro factores que serán estudiados en su interrelación, lo que además muy pocas veces se ha hecho: la biología, la física oceánica, la química y la genética. Específicamente se utilizará las especies Langosta de Juan Fernández y Erizo de Mar como modelos de estudio.
Así se podrá avanzar en el conocimiento de cómo han evolucionado sus cualidades biológicas y genéticas para sobrevivir y adaptarse en un ambiente influido por cambios en la circulación, la temperatura o la salinidad oceánicas, por ejemplo, considerando además la potencial existencia de especies muy similares conectadas entre islas ubicadas a 800 kilómetros de distancia.
El estudio es liderado por la doctora en oceanografía Carolina Parada Véliz, investigadora del Departamento de Geofísica de la Universidad de Concepción; e integrado por David Véliz Baeza, doctor en Biología del Departamento de Ciencias Ecológicas de la Universidad de Chile; y Boris Dewitte, doctor en oceanografía física e integrante de la Facultad de Ciencias del Mar de la Universidad Católica del Norte.
Este equipo principal, más un grupo de investigadores colaboradores –como el geofísico de la U. de Concepción Sebastián Cornejo Guzmán- y estudiantes de posgrado, analizarán entonces “cómo los mecanismos y forzamientos físicos del océano, a gran y pequeña escalas, las estrategias biológicas de las larvas de langostas y erizos y la distancia entre Juan Fernández y Desventuradas, afectan la conectividad y retención de las larvas, para finalmente explicar cómo todos estos factores modulan la estructura genética de estas poblaciones”, explicó la Dra. Parada.
En principio se plantea la hipótesis de que la interacción de los factores físicos del mar, como remolinos de gran escala de unos 500 kilómetros de longitud y los meandros oceánicos; junto con las estrategias biológicas de sobrevivencia, desde un mes hasta el año de vida en el plancton; condicionan el grado de conectividad larvaria entre las islas Robinson Crusoe, Alejandro Selkirk y Santa Clara y las formaciones San Ambrosio y San Félix. Mientras que la interacción entre los procesos físicos de menor tamaño, como los frentes entre remolinos, y estas estrategias biológicas, modulan el grado de aislamiento que puedan mantener las especies entre ambas agrupaciones de islas.
El estudio se desarrollará en tres años, incluyendo trabajos en terreno en ambos archipiélagos, además de aportes que ya realizan otras investigaciones efectuadas en la zona, como la relacionada con la dinámica poblacional de la Langosta de Juan Fernández, en la que también participa la doctora Carolina Parada; quien además es una de las 12 mujeres que lideran proyectos de la Universidad de Concepción que este año obtuvieron fondos de CONICYT, de los 41 aprobados a esta casa de estudios.
| Parque Hualpén 2013 |
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