Diciembre 2021: Estudio revela una reducción continua del caudal en una pequeña cuenca de Ñuble debido al cambio climático
Situación del Estero Batuco puede ser extrapolada a la zona central de Chile.
Trabajo multidisciplinario
liderado por estudiante de Geofísica de la Universidad de Concepción modeló el
caudal desde 1975 y hasta 2064, utilizando variables de uso de la microcuenca y
las expectativas de precipitación y temperatura, mostrando un creciente estrés
hídrico para esta zona.
Un estudio que puede ser
muestra de una situación generalizada indica que el Estero Batuco de Ránquil
redujo su caudal promedio en un 5% cada 10 años desde 1975 y se espera una
situación similar hasta el año 2064, si se proyecta el peor escenario de cambio
climático descrito en los últimos informes del Grupo Intergubernamental de
Experos sobre el Cambio Climático. Así lo concluye una investigación realizada
para el Instituto Forestal por un equipo integrado por el estudiante de
Geofísica de la Universidad de Concepción Víctor Hormazábal, quien es el autor
principal de un artículo respecto de este trabajo publicado en la revista
científica del INFOR.
Aunque las cifras son promedios basados en modelaciones
que pueden variar si se tomaran muestras específicas, la proyección señala que
el caudal de este estero, afluente del Río Itata, ha disminuido y continuará
bajando en promedio 6,3 litros cada década, debido a la reducción de las
precipitaciones y al aumento de las temperaturas en esta zona del secano
interior de la Región de Ñuble. Hay que considerar que la cuenca del Batuco
recibe sólo aguas de lluvias y que comprende las relevantes aguas subterráneas,
muy utilizadas en agricultura.
El estudio realizado en el verano de 2021 se refiere a
una cuenca pequeña de Ñuble, sin embargo los resultados son extrapolables a
condiciones similares de la zona central de Chile, especialmente de la
Cordillera de la Costa. “Pero aun así siempre se debe tener en cuenta que, al
hacer estudios a pequeña escala, es importante considerar los fenómenos locales,
ya que podrían dar resultados que quizás no se esperarían dentro de la media”,
aclaró el joven autor del trabajo “Simulación hidrológica del caudal del Estero
Batuco en la microcuenca agroforestal Batuco bajo: condiciones climáticas
presentes y futuras”, realizado en colaboración con la doctora en Historia de
la Universidad de Concepción Noelia Carrasco; y el investigador del Instituto
Forestal, magíster en Recursos Naturales Víctor Vargas. Además de la
participación en todo el proceso formativo del académico e investigador de
Geofísica UdeC Rodrigo Abarca.
El trabajo concluye que la menor disponibilidad de agua
esperada generará un creciente estrés hídrico en la población, considerando
además que este 2021 se están
desarrollando las obras de un proyecto de agua potable rural; por lo que
“resulta recomendable considerar también la construcción de colectores de
lluvia y canales de regadío, con el fin de reforzar no sólo el consumo
poblacional, sino también los sectores productivos agrícola y ganadero”.
En el estudio se informa que esta reducción del caudal es
proporcionalmente similar en todas las estaciones del año, ya que aunque la
disminución en litros por segundo es mayor en invierno, pues hay más agua en la
cuenca, comparativamente es porcentualmente muy similar en verano, por ejemplo.
Esto significa que la baja del caudal se puede apreciar con mayor facilidad de
año en año, o sobre todo en cada década, pero más difícil de hacerlo dentro de un mismo año debido a la
variabilidad estacional en este período.
Consultado acerca de qué puede hacer una comunidad rural
ante este negativo escenario, el investigador señaló que “deberían ser más precavidos en relación
a los recursos hídricos que tiene su zona y adaptarse a la posible disminución
de éstos. Para ello, primero tienen que conocer sus recursos hídricos. Por
ejemplo, podrían recolectar datos de flujos de agua superficiales con
aplicaciones gratuitas de celular que, si lo repiten durante tres años, por
ejemplo, podrían observar si el caudal disminuye o no”. Añadió que también, si
los recursos económicos lo permiten, serviría una estación de monitoreo
meteorológico para que en tres años observen los cambios en la precipitación y
la temperatura. “Estas acciones permitirían a las
pequeñas comunidades saber qué podría estar pasando con sus recursos hídricos
y, gracias a esta información, tomar las medidas que ellos estimen pertinentes
para su caso”, explicó Hormazábal. Como también las de asignación y manejo más
generales por parte del municipio, la Gobernación y el Gobierno nacional.
Al respecto, la investigadora Noelia Carrasco destacó la
“extrema urgencia” del trabajo científico en conjunto con la comunidad y sus
representantes institucionales. “La crisis hídrica es una realidad que debe
apresurar la comunicación entre la producción científica y los conocimientos de
la experiencia de habitar y experimentar esta crisis desde el territorio. Los
resultados muestran que los ecosistemas y las comunidades humanas debemos
enfrentarlo desde el rediseño de procesos y escalas productivas como desde las
prácticas cotidianas de índole público y doméstico”, destacó.
Previo a la modelación se realizó un trabajo en terreno
multidisciplinario, ya que la investigación necesitaba información
meteorológica, climática, de uso de suelos, tipos de suelo, cantidad de
personas viviendo en la zona de estudio, tipos de siembra, etcétera. Esto le
significó al investigador conocer informes previos y a sus autores, como
también a personal de la Municipalidad de Ránquil.
El autor destacó que los resultados son una primera aproximación de la situación pasada, presente y futura en la microcuenca Batuco, “por lo que se deberían tomar con cierto cuidado, pues aún hay que trabajar, por ejemplo, en un registro de caudales y datos meteorológicos de la zona, para obtener una mayor exactitud”.

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