Septiembre 2022: Geofísicos plantean construir un canal para descontaminar la Bahía de San Vicente
Conexión con Bahía de Concepción acortaría viajes y daría nuevo servicio turístico.
Investigadores María Pedreros Guarda y Dante Figueroa Martínez, del Departamento de Sistemas Acuáticos y del Departamento de Geofísica, ambos de la Universidad de Concepción, proponen la renovación de las aguas usando sólo la fuerza de las mareas y del viento.
Un estudio de
dos geofísicos de la Universidad de Concepción plantea la construcción de un
canal que comunique las bahías de San Vicente y la de Concepción para ayudar a
descontaminar la primera de ellas, usando sólo la energía de las mareas y los
vientos. El objetivo principal es mejorar la calidad de las aguas y, además,
generar una actividad turística y una vía de comunicación para embarcaciones
pequeñas.
La
investigación publicada en enero en la revista “Obras y Proyectos”, de la U.
Católica de la Santísima Concepción, y en el portal científico Scielo, sugiere
esta construcción para renovar las aguas más contaminadas sólo en un mes. La
propuesta se basa en un estudio geofísico, que además se sustenta en que ambas
bahías estaban comunicadas en forma natural hace 6 mil años, cuando el área estaba
cubierto de agua.
“Físicamente,
la idea del canal se sustenta en que una onda de marea se propaga llegando
antes a una bahía que a otra. El desfase en la onda mareal provoca una
diferencia de nivel del mar entre ambas bahías. Si existiera el canal, este
desnivel induciría un flujo a lo largo del canal. Así es como funcionan los
canales mareales en general. Dado que en distintos momentos del ciclo de marea
el flujo puede ir hacia cualquiera de las dos bahías, se estudia un canal con
una compuerta. Así, el flujo sería bloqueado cuando vaya hacia la Bahía de
Concepción”. Es lo que expone el trabajo denominado “Flujo en un canal
interbahías para la renovación de las aguas en la Bahía San Vicente (Chile)”,
de los geofísicos María Pedreros-Guarda, del Departamento de Sistemas Acuáticos
de la Facultad de Ciencias Ambientales de la Universidad de Concepción; y Dante
Figueroa Martínez, físico del Departamento de Geofísica de la Facultad de
Ciencias Físicas y Matemáticas de la misma universidad.
Desde hace
mucho tiempo existen canales de navegación artificiales entre cuerpos de agua
oceánicos, usualmente con propósitos de navegación. Algunos ejemplos son los
canales de Corinto (1893), de Suez (1869) y de Kiel (1895). En el caso de
Talcahuano, se trataría principalmente de una vía de descontaminación de la
Bahía de San Vicente, ya que la capacidad de asimilación del agua se ha visto
sobrepasada por la descarga de desechos. Además, se construyó un rompeolas en
la zona norte de la bahía, lo que aumentó el tiempo de residencia del agua en
la misma. Y lo anterior se exacerba aún más por una circulación marina
dominante en sentido antihorario que mueve agua hacia el norte de la bahía,
explica el estudio.
Adicionalmente,
el Canal Interbahías permitiría el paso de navegaciones menores, permitiendo
ahorrar unos 40 kilómetros de navegación entre ambas bahías, es decir,
reduciría la distancia de navegación al 5% de la actual, disminuyendo, además,
el riesgo del viaje al evitar el traslado bordeando la Península de Tumbes.
La
ubicación del Canal fue escogida considerando las zonas de mínima distancia
entre ambas bahías, evitando zonas de relevancia ecológica (humedales y zonas
protegidas) y escogiendo zonas de menor densidad urbana. Contemplando todo lo
anterior, el canal cruzaría una línea férrea y siete calles, y ocuparía el
sitio de 84 casas y 12 bodegas.
El estudio
sugiere que las dimensiones del canal sean 2,4 kilómetros de largo, 10 metros
de ancho y 3 metros de profundidad, las que permitirían la circulación de
kayaks, botes y lanchas de hasta 15 metros de eslora.
Un aspecto no
considerado aún es cómo afecta este canal a la circulación marina en la Bahía de
San Vicente ni tampoco las implicancias ambientales del canal. Ambos aspectos deben
ser objeto de estudios adicionales, indica el trabajo. “Sin embargo, es
importante añadir que en este estudio se ha asumido que el ingreso de aguas
hacia la Bahía de San Vicente mejorará su calidad de agua y no al revés. Por
eso, de implementarse, sería conveniente que vaya de la mano con un sistema de
monitoreo de la calidad del agua del sistema de bahías San Vicente y Concepción”,
concluye.

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