Abril 2023: Prolongadas sequías empujaron a los rapanui a cortar los bosques de Isla de Pascua
Nueva investigación refutaría la tesis del “ecocidio”.
Dr. Rodrigo Abarca del Río, investigador de Geofísica de la Universidad
de Concepción, fue parte del trabajo científico publicado en prestigiosa
revista y que logró identificar largos períodos de escasas precipitaciones en
Rapa Nui provocadas por el fenómeno climático La Niña, lo que habría llevado al
consumo indiscriminado de las palmeras.
Si pensamos en el pasado de Rapa
Nui, se nos vienen a la mente sólo incógnitas: cómo hicieron los isleños sus
inmensos moais y cómo desapareció el bosque de palmeras que cubría la remota
isla del Océano Pacífico y que, de paso, nos permitía dar con una hipótesis de
construcción de las monumentales esculturas de roca volcánica. Aunque se conoce
más la teoría del ecocidio o autodestrucción ecológica del pueblo rapanui, su
contraparte natural tiene un nuevo aporte, pues hay una reciente investigación
que culpa al fenómeno de La Niña como factor clave en ciclos de sequías de
décadas que afectaron profundamente la vida en la Isla de Pascua.
La
mayoría de las investigaciones explican que la destrucción del bosque fue
causado por diversos factores, incluyendo el consumo de las semillas por las
ratas, pero la investigación “Aclarando el rol de ENOS en los cambios de precipitación
en Isla de Pascua: posibles implicaciones ambientales para el último milenio”
viene a poner un mayor acento en la variabilidad climática para la catástrofe
que vivió el pueblo primigenio.
El
artículo del que es coautor el geofísico de la Universidad de Concepción
Rodrigo Abarca del Río señala que “nuestra reconstrucción revela altas
recurrencias inusuales de situaciones similares a La Niña durante los siglos XV
al XVII, lo que probablemente indujo un déficit significativo de
precipitaciones en la isla”; además de que “el análisis de conjuntos de datos
independientes muestra déficits de precipitación sobre la isla durante los
eventos de La Niña del período 1850 - 2021”. Por tanto, el artículo publicado
en la sección Paleoceanography and Paleoclimatology de Advancing Earth and
Space Science concluye que las sequías habrían sido factor fundamental en la
decisión de cortar los bosques lenta pero progresivamente para la subsistencia
de los isleños.
Para llegar a estas conclusiones,
la investigación de los científicos Delcroix, Michel, Swingedouw, Malaizé,
Daniau, Abarca, Caley y Sémah analiza los cambios de precipitación en Rapa Nui
utilizando datos obtenidos en terreno, otros tantos de satélites y de
reanálisis que abarcan las últimas cuatro a siete décadas y 46 simulaciones mensuales
de 156 años (1850 - 2014). Éstas se comparan con reconstrucciones de vegetación
basadas en análisis de polen sedimentario recolectados en tres sitios de la isla.
Es decir, es plausible el
razonamiento de que lo sucedido en la Isla de Pascua puede sucederle al
planeta, como señalara el investigador Diamond en 2005, pero no tanto por el
uso indiscriminado de sus recursos forestales, sino más bien como consecuencia
de la crisis climática que hoy es fuertemente afectada por la actividad
petrolera y carbonífera. En el caso de Chile central, con una hipersequía que
ya dura 13 años. Así lo señala el estudio al indicar que “desde el punto de
vista estadístico, estos déficits de larga duración que enfrentó el pueblo Rapa
Nui fueron eventos extremos e inusuales, entonces de origen natural; en
contraste con los eventos extremos que vivimos en la crisis climática actual”.
Desde el principio
Según relata la investigación, la
isla fue colonizada desde el este de Polinesia entre el siglo VIII al XI,
período en que la isla estaba cubierta de bosques desde finales del
Pleistoceno. Se ha propuesto que la tala gradual de bosques ocurrió entre los
años 800 y 1200 y las décadas o siglos antes de 1700, años previos al primer
contacto europeo registrado en 1722. La información sobre la disminución de los
bosques proviene principalmente de análisis de núcleos de sedimentos
recolectados en los tres lagos de cráter principales: Rano Kao, Rano Raraku y
Rano Aroi. El polen fósil, las huellas de carbón y, a veces, los elementos de
tierras raras de estos núcleos, se han examinado en varios documentos para
reconstruir la vegetación pasada y los incendios.
“Primero se consideró que la
desaparición de los bosques era causada principalmente por actividades humanas,
en particular, para liberar espacio para el desarrollo de la agricultura, para
obtener rollos de madera para el transporte de los moais, para construir
viviendas y canoas, y leña para cocinar… Los rapanui sin duda talaron algunos
árboles, pero la hipótesis del colapso está lejos de ser aceptada
colectivamente. Por ejemplo, otra opinión es que la disminución de los bosques
fue causada en parte por el consumo de semillas de palma por parte de las ratas
introducidas por los polinesios, lo que impidió su regeneración”, relata la
investigación.
Aunque se exploró parcialmente la
influencia del cambio climático natural, la mayoría de los resultados
publicados han analizado la correlación de las fases de El Niño / La Niña y las
anomalías de precipitación en la Isla de Pascua, pero rara vez se han centrado
en la amplitud y duración de estas reducciones de lluvias. Y es aquí donde este
trabajo concluye que las situaciones similares a La Niña después de alrededor
de 1300, especialmente durante los siglos XV al XVII, habrían producido
déficits de precipitación notables y duraderos sobre la Isla de Pascua.
Además, estas sequías se
relacionan bien con la reducción de bosques en las cuencas volcánicas, pues en Rano
Aroi el momento del déficit de agua es notablemente coherente con la reducción
de palmas, la expansión de pastos, un aumento de carbón (fuegos) y
concentraciones de Al/Fe que comienzan alrededor de 1550. El momento también es
consistente con la tala de bosques y el aumento de las concentraciones de
carbón reportados en el Rano Kao, así como con los cambios en el uso del combustible
para cocinar en los hornos tradicionales, desde la quema de leña hasta la quema
de hierba sobre toda la isla.
“Entonces, es razonable suponer
que el déficit prolongado de precipitaciones relacionado con La Niña podría
haber desempeñado un papel en la tala de bosques de esta isla en ese momento,
además de otros factores de estrés. No obstante, no podemos ignorar que el
desmonte no fue homogéneo en el espacio y el tiempo sobre la isla, en parte
porque estuvo inequívocamente modulado por las actividades humanas. Además de
la reducción del suministro de agua y los impactos humanos, la fertilidad deficiente
del suelo, las interacciones entre especies, la topografía contrastada, los
incendios posiblemente incontrolados, el aumento de la velocidad del viento y
las combinaciones de todos estos factores podrían haber aumentado la gravedad
de las sequías y posteriormente exacerbado la pérdida de bosques”, concluye la
publicación.
Cuenca lacustre volcánica Rano Kau.

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