Noviembre 2024: Realizan expedición científica al “Pío XI”, uno de los pocos glaciares que acumulan hielo
En la remota extensión de Campo de Hielo Sur, en la Patagonia chilena, un equipo de científicos de las universidades de Concepción, Andrés Bello y Austral ha realizado una expedición hacia el glaciar Pío XI, el más grande de América del Sur y uno de los pocos en el mundo que, en lugar de retroceder, avanza. Este fenómeno excepcional ha motivado un enfoque multidisciplinario para desentrañar los complejos mecanismos que podrían explicar su inusual crecimiento y su impacto en el ecosistema circundante.
El equipo
conformado por glaciólogos, oceanógrafos y biólogos marinos se dirigió al Fiordo
Eyre, en la Provincia de Puerto Natales de la Región de Magallanes, donde se
emplaza el glaciar, con la intención de profundizar en el conocimiento de la
dinámica glaciar, oceánica y biológica de la zona. Una de las líderes de la
expedición es la doctora Ilaria Tabone, glacióloga y académica del Departamento
de Geofísica de la Universidad de Concepción.
Durante la
expedición, realizada del 1 al 9 de noviembre pasados, los científicos
instalaron una “baliza de ablación” en el glaciar. Este instrumento, que será
revisado en futuras expediciones, permitirá medir la pérdida de hielo por
fusión superficial, comparando la altura inicial y final de la baliza instalada
durante la temporada estival. Esta tarea es clave para analizar los cambios en
la masa glaciar y su balance en relación con las condiciones climáticas
locales.
Otro paso fue
la instalación de sensores térmicos a diversas elevaciones en la morrena
lateral del glaciar, específicamente a 200, 400, 600 y 800 metros de altitud.
Estos dispositivos medirán la temperatura superficial del aire durante un año,
ayudando a estimar las diferencias de temperatura según la altitud, un factor
que incide directamente en el balance de masa del glaciar. La construcción de
estos soportes fue una colaboración del profesor Víctor Villagrán, del
laboratorio MidGeo de Geofísica de la UdeC, para asegurar la precisión de los
datos recolectados en condiciones extremas.
Además, el
equipo instaló CTDs en distintos puntos del Fiordo Eyre. Estos instrumentos
permiten registrar datos detallados de la salinidad, temperatura y profundidad
del agua, esenciales para caracterizar las condiciones hidrográficas del fiordo
y entender cómo las aguas interactúan con el frente del glaciar.
Aspectos
críticos de la investigación son la acumulación de sedimentos en los fiordos
adyacentes, producto de la actividad del glaciar, y la influencia de la
hidrología glaciar en estos depósitos. La hipótesis principal del equipo apunta
a que “la dinámica glaciar, modulada por la hidrología subglacial, en conjunto
con un posible aumento de las precipitaciones, esté influyendo en el avance del
glaciar y, consecuentemente, en la descarga de sedimentos en el frente glaciar”.
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